... Un resumen ...

Corría el año 2012, y el aire en la Universidad de Los Andes olía a cierre de ciclo, a metas cumplidas y a sueños por estrenar. Ella estaba culminando su carrera de Contaduría Pública, y yo, Administración de Empresas. Durante años compartimos pasillos, profesores, amigos… pero nunca coincidimos. Éramos dos historias paralelas, caminando por el mismo campus sin saber que el destino ya tenía escrita la nuestra.

Todo cambió en vísperas de la graduación. Yo era el presidente del comité de grado, responsable de coordinar a todos los futuros egresados. Entre planillas, discursos y ensayos, me tocaba conocer a cada quien. Fue entonces cuando apareció ella. Llegó apurada, buscando con quién debía hablar, mirando hacia las nubes como si el cielo mismo le fuera a responder.

Yo, que siempre he tenido un toque de descaro, me acerqué y le dije:

Conmigo es que tienes que hablar.

Nuestra Historia...

Ese instante quedó grabado en mi memoria como un antes y un después. Ella vestía unas botas blancas y un jean verde que resaltaba su estilo único. Pero más allá de su apariencia, lo que me cautivó fue su presencia… esa mezcla de elegancia y sencillez que sólo ella tiene.

Desde ese momento supe que mi vida estaba por cambiar.

Durante dos semanas insistí, buscando cualquier excusa para verla, para conversar, para que me regalara una sonrisa más. Y al fin, después de tanta espera, llegó aquel “sí” tan esperado, tan anhelado, tan nuestro.

Empezamos a salir, a compartir sueños, a construir poco a poco una historia que hoy ya lleva más de trece años de amor, aventuras y complicidad. Juntos hemos pasado por etapas, desafíos y alegrías, siempre con la certeza de que aquel encuentro no fue casualidad… fue destino.

Y hoy, con el mismo corazón que latió fuerte aquel día en la universidad, me preparo para cumplir una promesa que nació desde entonces: llevarla al altar, tomar su mano y sellar ante Dios la unión que desde hace años ya existe en nuestras almas.

Porque cuando el amor es verdadero, no necesita presentaciones… sólo un instante para reconocerse.

El camino hacia el altar

2012

2018

2026

El Primer Encuentro

Crecimiento y Mudanzas

El Pacto Sagrado

Coincidimos en la universidad. Ella llegó apurada con sus botas blancas y él se acercó con el descaro de asegurar que debían hablar.

Años de complicidad, retos profesionales y decisiones valientes que fortalecieron nuestra unión y nos prepararon para cruzar fronteras juntos.

Consolidamos trece años de promesas en Madrid, sellando nuestro amor ante Dios bajo las cúpulas históricas de San Manuel y San Benito.

Las Raíces

Quiénes somos

Ilich García

Genesis Salazar

Nací en el mes de junio, bajo el cielo cálido de Aragua, Venezuela, siendo el segundo hijo de Hermes Gregorio Rubio Manzanilla y Paula García Labrador, quienes me enseñaron el valor del esfuerzo, la familia y la fe. Mi vida transcurrió entre distintos rincones de mi tierra, cada uno dejando en mí recuerdos y aprendizajes que forjaron mi carácter y mi manera de ver la vida.

Guiado por el deseo de superación, seguí el camino del conocimiento hasta la ilustre Universidad de Los Andes, donde obtuve mi título en Administración de Empresas. Aquellos años fueron de crecimiento, de sueños y de nuevos comienzos… y fue precisamente allí, entre libros, metas y esperanzas, donde encontré algo que ningún logro profesional podría igualar: el amor de mi vida.

Hoy, al mirar atrás, entiendo que cada paso, cada mudanza y cada desafío me prepararon para este momento. Porque más allá de los títulos y los triunfos, el verdadero éxito ha sido encontrar a quien da sentido a mi historia y con quien deseo escribir todos los capítulos que vienen.

Nací un mes de junio en Trujillo, Venezuela, como la segunda hija de Gilberto Salazar y Doris Quintero. Crecer recorriendo distintos lugares me enseñó a adaptarme, pero fueron mis abuelas quienes anclaron mi corazón, inculcándome el valor del esfuerzo, la fe y la unión familiar.

Buscando mi propio camino, me formé como Contadora en la Universidad de Los Andes. Esa etapa no solo forjó mi futuro profesional, sino que me dio el regalo más inesperado y hermoso: conocer al amor de mi vida. Posteriormente, una maestría en Gerencia de Recursos Humanos me permitió profundizar en la empatía, el respeto y el valor de las personas.

Hoy entiendo que ningún paso fue al azar. Más allá de mis logros académicos, mi mayor certeza y felicidad es tener a mi lado a la persona que da sentido a mi historia, con quien deseo escribir, con amor y esperanza, todos los capítulos que nos faltan por vivir.

13 Años de Amor